Corred insensatos!!!

El título no tiene nada que ver con la salida, pero es una frase recurrente estos días en el curro.

A las 7 no daba dos duros por el día de hoy, y mucho menos por la salida. Una niebla espesa no me dejaba ver casi nada a través de la ventana.
Enciendo el ordenador y veo a Charli en el msn. Le pregunto que le parece el día y que vamos a hacer. Pasa de mi olímpicamente y se desconecta.
¡¡¡SERÁ!!!
Con la tontería son las 7:30 y aún he de vestirme y todo. Corre que te corre y a por la bici. Cuando llego a casa de Charli ya está abajo esperando. Le meto la bulla por lo del msn, me responde que no me ha visto y rápida y sibilinamente cambia de tema.
Llegamos al 3JJJ y nadie da señales de vida. Hoy pintan bastos. Con el día de agua que hizo ayer seguro que se mojaron por dentro y hoy no estarán en condiciones. Nos empezamos a plantear el cambio de ruta, en vez de ir a Riells hacer algo más acorde… ¿Maçanet? ¿Massanes?

Cuando ya estábamos convencidos de que hoy tocaba ruta fácil y tendida vemos a lo lejos dos ciclistas que se acercan. Me fijo bien y… ¿¿¿Diego???
-Que nos han dicho que hoy subíais a Riells y mi hijo y yo nos apuntamos.- Nos explica.
Nuestro gozo en un pozo!!!
Pero que se le va a hacer. Al agüelo no le vas a llevar la contraria y menos después de tanto tiempo sin rodar juntos. Así que de nuevo vuelta a la ruta original… RIELLS!!! Allá vamos!!!
César decía de empezar por Campins, pero como no está tiramos por la carretera y poligoneamos hasta la rotonda para coger el camino que nos ha de dejar en Can Pascual.
Nada mas dejar la carretera el rodar se hace lento y pesado. Todos miramos la rueda trasera de nuestra bici temiendo verla pinchada, pero no es pinchazo, no. Es el terreno, blando por las lluvias del día anterior, se agarra a las ruedas haciendo que el rodar sea cansino. Para cuando llegamos a Can Pascual ya nos hemos acostumbrado al terreno y enfilamos las primeras rampas de la jornada.
La primera es durilla, pero siendo sobre hormigonado se hace sin problemas. Un terreno menos exigente en desnivel, pero mas complicado por culpa del barro, y hasta un corto descenso. Hoy vamos a probar por nuevas pistas a ver si conseguimos evitar el rampón que siempre acabamos subiendo a pie. Nos dejan a los pies de una serie de rampas que gracias al barro subimos sin problemas de agarre, pero por culpa del barro cuestan horrores de superar. Tras ellas una larga subida constante que poco a poco y a ritmo también dejamos atrás.
Hasta ahora vamos haciendo pequeñas paradas en los distintos cruces que nos encontramos para que no se pierda nadie, pero ahora entramos en terreno conocido y podemos avanzar sin miedo de se pierda nadie…
Bueno… Charli si… Pero teniéndolo controlado no hay problema.
Tete, el hijo de Diego, va alternando las posiciones de cola junto a Diego, con las de cabeza junto a Charli. A mi me pega un par de pasadas que me quita los adhesivos de la bici.
-Como pesa poco.- Dice Diego.
En el cruce de las canteras abandonadas nueva parada a reagrupar y otra mas llegando al cruce con la pista que baja a Gualba.
César manda un sms preguntando donde se almuerza y como somos buena gente le contestamos.
Ahora ya casi podemos oler el pato y el hambre acelera el ritmo de las pedaleadas.
En una de las curvas hay una torrentera que hoy baja hasta arriba de agua. Paro a hacer una foto, pero la cámara como siempre vuelve a fallar, así que tiro palante sin foto ni nada. Lástima era una foto chula de verdad.
Los últimos coletazos de las subidas se me atragantan un poco, aunque la cercanía del pato me da alas para superarlas. Una última parada antes de empezar a bajar y alegría, un descanso a las piernas y al culo.
Almuerzo a lo grande en el Bell-Lloc. No hay nada como ir sobre seguro. Pato con peras, cava, cafés y chupito. César y Pitu se acercaron en coche por si necesitábamos ayuda con el pato o el cava.
Y llega la hora de la vuelta. ¿Pista o carretera?. Yo voy con algo de prisa y voto por carretera. A Diego y Tete también les parece bien por carretera. Charli dice que el se cae lo mismo en un lado que en otro pero prefiere carretera.
El único que prefiere pista es César… Es lo malo que tiene venir en coche… Pocas opciones hay…
Todos de acuerdo empezamos el plácido y tranquilo descenso por carretera. Cada cual a su ritmo. Reagrupamos en Breda y continuamos bajando. En Viabrea me pasa el coche de César y poco después Charli, al que intento seguir la rueda. Pero acabo descolgado y viéndolo cada vez mas lejos mientras hace amistad con un ciclista de carretera que si le consigue pillar la rueda.
Trayecto cansino hasta Sant Celoni, la fatiga siempre hace que este tramo se haga horrible y eterno. Donde hacemos una última parada para reunirnos y despedirnos hasta la próxima.
Aún hay tiempo de hacer una birra, aunque sea una y corriendo, pero hay tiempo.

Datos de la salida:
41.7 km recorridos en 2:43:47 de tiempo de bicicleta a una media de 15.08 km/h

http://connect.garmin.com/activity/73085587

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