Almorcismo en Montseny

Salida
El sábado por la tarde me lleve la bicicleta a casa para poder limpiarla bien, discos, platos, piñones… Que ya le tocaba una limpieza a fondo…
Así que el domingo por la mañana ya salí de casa pertrechado y montado en la bici. Con la hora pegada al culo como siempre. Al llegar al garaje no veo a Manolo…
O se ha dormido o se ha cansado de esperar. Se me enciende la bombilla y miro el móbil. Allí estaba el mensaje, mandado a las 3 de la mañana diciendo que se había liado un poco, llegaba a esa hora a casa y que no lo esperara.
Pos arreando.
Callejeo por Sant Celoni hasta llegar al 3JJJ. Ya esperaban Juanito y Juan Carlos, en medio de los saludos matutinos llega Esteban y al poco Cesar que nos dice que Miguel viene ahora mismo.
Comentamos y decidimos la ruta. Que si elige tu que a mi me da la risa, a mi me da lo mismo, yo prefiero pero me da igual, etc… Hasta que Esteban se impone y dice que la de Sant Elies no. Como solo habían dos, dilema resuelto.
Miguel aparece en medio de la toma de decisiones con la bicicleta que llevaba la semana pasada.
-¿Pero no te habías comprado una?.-
-Si. Pero como no había de mi medida tengo que esperar una o dos semanas a que la traigan.-
Y sin mucho mas parloteo se ponen en marcha. Con el despiste me doy cuenta de que no he puesto la ruta en el GPS, así que me quedo rezagado poniendo la ruta y buscando las opciones de navegación.
Cuando arranco el GPS pita y me avisa de que estoy llegando al final de la ruta.
Joder!!! Lo he puesto al reves… Bueno. La ruta me la se, ademas siempre podemos seguir las lineas en el mapa, lo malo es que quería probar la navegación en una ruta conocida antes de hacerlo servir de verdad. Que le vamos a hacer.
A los pocos metros los demás están parados mirando algo en la bici de Miguel.
-Era un cable. Esto no cuenta como avería. ¿Eh?.- Nos dice.
Vuelven a arrancar mientras intentaba poner bien la ruta. Arranco un poco mas tarde que ellos y al momento me vuelve a pitar el GPS avisando de que llego al final de la ruta.
-A la mierda!!!.-

Mosqueroles
Callejeamos por Sant Celoni en busca del Temple y la fuente de los enamorados para llegar a Palau. Antes de cruzar el puente que nos lleva a la pista nos cruzamos con Manz.
Según nos explica está resfriado, tiene poco tiempo porque tiene invitados y pasa de pegarse el palizón de Can Riera de Ciuret, ya que hace dos semanas que no toca la bici. Que por cierto ya le han cambiado el cuadro y hoy la estrena.
El cuadro es negro y no pega mucho con los azules de la horquilla, pero por lo menos se lo han cambiado.
Nos despedimos y el continua hacia el Montnegre y nosotros hacia Palau.
Cogemos la pista que nos lleva a Palau y entramos por el barrio de Corea. Justo en la rampa de antes Juanito tiene una salida de cadena.
Continuamos en busca del la rotonda y la pista de Mosqueroles. Esta vez les propongo hacer la pista por las dos rampas ya que alguno no ha pasado por allí.
Tras la primera rampa paramos para reunirnos y beber. Algunos empiezan a quitarse cortavientos y chaquetas previendo lo que se avecina.
La segunda rampa me deja tocado, empiezo a notar un sudor frío que me hacer rodar unos metros con mucha cautela. Por suerte poco a poco va pasando y puedo llevar un ritmo mas vivo, aunque siempre incomodo en este cansino tramo hasta la carretera.
Los de delante relajan el ritmo y los colistas podemos darles alcance para rodar todos agrupados.
Juanito tiene una nueva salida de cadena (Las de Miguel no las voy a contar porque si no estaría todo el rato poniendo lo mismo ). Esteban y yo solidariamente paramos a que la vuelva a poner a sitio, cosa que hace en unos pocos segundos y no nos da tiempo ni a respirar. Vuelve a arrancar y se va tras los demás dejandonos a Esteban y a mi con un palmo de narices. INSOLIDARIO!!!
Volvemos a agruparnos al poco.
Miro el GPS y está apagado.
-Joder!!! Ahora se ha quedado sin pilas!!! En Mosqueroles paramos a cambiar las pilas al GPS.- Les digo.
Rodando en grupo y a ritmo relajado vuelven las conversaciones multitudinarias y con comentarios cruzados que nos duran hasta la carretera. Donde giramos a la derecha y en los bancos que hay a la entrada del pueblo paramos a beber y cambiar las pilas al GPS.

Can Riera de Ciuret y mas allá
Arrancamos de nuevo, de primeras la subidita que hay en el pueblo de Mosqueroles que tiene un par de huevos. Y después el tramo de asfalto que se agarra a las ruedas como la madre que lo parió. Salimos a la pista y me sigue costando mucho rodar, me da por mirar el plato y llevo el mediano…
Bajo plato y me coloco a la altura de Esteban cerrando ambos el grupo, Miguel y Juan Carlos ruedan por delante nuestro, y mucho mas adelante Cesar y Juanito abren la marcha.
Al poco Juan Carlos y Miguel relajan el ritmo y se vienen a nuestra altura para subir agrupados, poco después vemos que Juanito también se descuelga para subir en grupo.
-Me ha dicho que queda un km o mas de subida. Así que voy a tomármelo con mas calma.- Nos dice.
Cesar sigue en cabeza un buen trecho por delante nuestro.
Finalmente lo encontramos parado esperándonos.
-Venga hombre!!! Hace 15 días que no toco la bici y encima he de esperaros…- Nos dice.
Cesar y Esteban dicen de coger una pista que nos quitará el tramo de carretera. A mi me suena que Pons me comentó que tenía miga y como no tengo un gran día me hago el loco y continuamos hasta la carretera.
Este ultimo tramo lo paso entretenido viendo en el mapa del GPS las curvas del camino.
Miguel y Juan Carlos llegan primeros a la carretera, sin parar la seguimos por otro tramo bastante pesado hasta la primera bajada.
Ahora empieza un sube y baja bastante agaradable. Sobretodo porque los baja son largos y los sube cortos. Hasta llegar a la subida que nos dejará en Can Riera de Ciuret que ya es algo mas seria.
Juan Carlos llega primero a Can Riera y hacemos un alto para beber y recuperarnos.
Aparece el puñetero perro que a distancia no para de ladrarnos.
Volvemos a los pedales ya en pista, una pequeña subida, una bajada muy agradable y vuelta a subir de continuo.
Juan Carlos y Juanito se van por delante y al poco los vemos parados hablando con otro ciclista. Es el cuñado de Esteban, Kiko (Si mi memoria no falla.). Que va con otro grupo a almorzar a Can Riera.
Le dicen que se venga con nosotros a Can Manel y acepta.
-Primero voy a avisar a aquellos y ahora os pillo.- Nos dice.
Continuamos subiendo un trecho mas y antes de empezar a bajar nos paramos para que se vuelvan a colocar los cortavientos y demás preparativos de cara a la bajada.
Empezamos con una bajadilla, un falso llano y la bajada de verdad. Antes de darme cuenta veo a Esteban parado, ya en La Costa. Me paro a su lado y al poco llega Miguel. Arrancamos de nuevo y en el cruce nos encontramos con el resto.
Seguimos por la carretera dirección Montseny, lástima que pasan bastantes coches y hay que ir muy al loro. En el cruce me encuentro a Esteban, me paro junto a el y al poco llega Miguel. Los demás han tirado hasta Can Manel.
Empezamos la corta pero, a estas alturas y con hambre, pesada hasta Can Manel. Justo cuando abandonamos la carretera veo que nos sigue un ciclista y parece el Kiko.
No veas lo que anda este tio…
Llegamos a Can Manel y están esperándonos en la calle el resto el grupo.
-Está Cerrado. Hasta el 21 no abren.- Nos dicen.
-Por aquí en el pueblo hay alguno que está bien.- Dice Cesar.
Nos ponemos en marcha por estrechos callejones en busca del almuerzo perdido.

Almorcismo
Llegamos a la carretera y hay un embotellamiento de tres pares. Vamos pasando cada cual a su suerte. Yo lo hago uno de los últimos y a los pocos metros me los veo parados a pie de un restaurante.
Cuando llego a su altura… Bajura mas bien porque llego bajando… Veo que Juan Carlos viene a pie desde algo mas allá.
-Por aquí.- Nos dice. -Podemos dejar las bicis en la plaza.
Lo seguimos y tras unos momentos de incertidumbre sobre donde vamos a dejar las bicis las empezamos a amontonar en dos paredes. Unas delante de la puerta de un restaurante y las otras en frente.
Me quedo para poner el candado a la pila donde está mi bicicleta y al girarme veo que solo está Kiko.
-¿Donde están?- Me dice.- La mujer de este restaurante ha salido para preguntarme cuantos somos.
-Ni idea. Si no están ahí habrán ido para arriba.
Salimos de la bocacalle y ni rastro del resto del grupo. Dudamos unos instantes y finalmente veo movimiento a través de un cristal de esos biselados, o como se llamen, de uno de los restaurantes. Parece coña. pero habían tres o cuatro en pocos metros. Abro la puerta y allí estaban. El nombre creo que era L’ Estanc, pero no estoy seguro.
Entramos y mientras nos vamos despojando de accesorios y demás trastos, Kiko propone sacar las bicicletas que hay en la puerta del otro restaurante. Salen unos cuantos y al poco vuelven diciendo que las otras también fuera, que les han dicho que las quitemos porque esa pared era también suya…
Salimos el resto sacamos las bicis y apoyándolas todas en un mismo árbol conseguimos que el candado de para pillarlas a todas. Tras la obra de ingeniería nos volvemos al restaurante…
La cosa se decide entre jabalí para unos, ternera para otros y una tortilla para Kiko que parece que es menos comilón que el resto del grupo. Al menos esa sensación me dio por los comentarios que se hicieron durante el almuerzo.
También Kiko nos explico varios “truquillos” de ciclista con muchas tablas y muchos km en las piernas.
Después la conversación derivo en múltiples temas. Ah! Se me olvidaba, el porrón de cava también estuvo presente y muy buen cava por cierto, acorde con la comida. El jabalí muy bueno y tierno. Y la ternera, que fue lo que pedí yo, buenisima…
Nos salió algo mas caro de lo habitual, pero la calidad lo merecía.

Volviendo
Salimos alrededor de las 12 de almorzar. Había unanimidad en la vuelta por carretera, tanto por la hora, como por lo duro de la alternativa. Aún así empece el cachondeo de lo duro que iba a ser ahora la vuelta por Sant Elies, Cesar me seguía el rollo, Kiko parecía dispuesto a seguir esa ruta, Esteban nos miraba con cara de “Volved como queráis que yo ya se volver” y Juanito nos echaba los perros…
-No ves que están de cachondeo.- Le decía Esteban a Juanito.
Arrancamos por la carretera. Juan Carlos y yo nos quedamos un poco rezagados y a los pocos metros decido pararme para ponerme las gafas, con lo que me retraso mas aún.
Viendo que se me iban apuro bastante la bajada para no encontrarme solo en el llano y morirme de asco. A media bajada encuentro un grupo formado por Miguel, Esteban y Kiko. Cuando llego a rueda del grupo Kiko adelanta y se marcha en solitario por delante. Intento lo mismo, pero una curva y algunos coches me obligan a hacerlo mas adelante y Kiko ya está bastante lejos.
Aún así intento, por lo menos, acercarme lo mas posible. Al poco veo que Kiko ya ha dado alcance a los que iban por delante. Me voy acercando pero me quedan lejos. Justo empezar el llano estoy a tiro de piedra de Juan Carlos y Juanito, Cesar y Kiko ruedan por delante.
Aprieto hasta llegar a rueda de Juanito, donde me quedo a rueda para recuperarme. Tras unos metros y con la respiración mas relajada empiezo a adelantarlos y a dejarlos atrás.
Unos metros mas adelante me encuentro con Cesar en solitario, hago igual que la vez anterior, rueda y recuperación, antes de intentar pasarlo.
-¿Y Kiko?. Pensaba que iba contigo.- Le digo al ponerme a su lado.
-Se ha ido para delante con otro ciclista que el conocía.
Continuo para delante dejando atrás a Cesar, los otros dos son dos puntitos en la carretera. Así que lo de pillarlos… Aún así me mantengo en un ritmo vivo y llegando a Sant Esteve alcanzo a Kiko, que rodaba ahora tranquilamente y en solitario por la acera.
Al entrar en el pueblo nos encontramos con caballos y carruajes, bajamos mucho el ritmo y algún tramo lo hacemos por encima de la acera, aún sin gente. Cesar, Juan Carlos y Juanito nos dan alcance y cada cual como va pudiendo va avanzando metros, hasta dejar atrás a la comitiva ecuestre. Continuamos hasta la rotonda, donde empieza a haber un lío de coches, pasamos como buenamente podemos. Y en Santa María, ya sin tanto tráfico, podemos agruparnos un poco.
En la entrada al puente sobre el Tordera paramos a esperar a Miguel y Esteban que se habían quedado atrás. Llega otro ciclista que se para a hablar con Kiko. Juanito lleva prisa, le decimos que ya los esperamos nosotros y que vaya tirando. Se despide y se va, al poco llegan los dos rezagados y por la dreçera iniciamos los últimos km de la ruta.
Ya en Sant Celoni el grupo se va disgregando entre despedidas.

Datos de la salida
42.25 km recorridos (Diga lo que diga Kiko) en un tiempo de bicicleta de 2:43:44 a una media de 15.48 km/h y una máxima de 57.68 km/h

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