Salida rara, rara, rara

Después de varios intentos de quedar para salir truncados por una causa u otra por fin el martes logramos quedar Perolo y yo para hacer una intentona mas. La verdad no tenía ni pizca de ganas, estaba muy desanimado y si no llega a ser por la insistencia de Perolo no hubiera salido.

A las 8 llego al garaje y me encuentro a Perolo con el coche y un portabicicletas.
-Podemos subir hasta Fontmartina en coche y desde allí subir hasta el Turó. Así sabremos lo que nos espera.- Me dice Perolo.
-¿Con el día que hace?. ¿Quieres decir que es buena idea subir hasta arriba?.- Contestaba yo mostrando las pocas ganas que tenía de dar pedales.
Aún así montamos la bicicleta al coche y empezamos a subir a Fontmartina.

-Llevamos un buen ritmo. ¿Eh?.- Me dice Perolo con una sonrisa de oreja a oreja.
-Si, hemos pasado Mosqueroles en poco mas de 5 minutos y ni he sudado.-

Yo no paraba de mirar las nubes que se acumulaban en la cima de la montaña y las pocas ganas que pudiera tener se escondían tras las nubes.
Mientras subíamos comentábamos los tramos por los que íbamos pasando.

Llegamos a Fontmartina y Perolo aparca en uno de los aparcamientos. Yo seguía sin verlo claro y lo convencí de llegar al mirador en coche para asegurarnos de que podíamos llegar sin meternos en las nubes.
Subimos de nuevo al coche e iniciamos el ascenso al mirador. Al llegar allí las nubes estaban mucho mas altas de lo que yo hubiera querido y Perolo insistía en volver a bajar y subir en bici.
Volví a convencerlo de subir hasta el Turó. Para hacernos una idea… Que yo no había subido nunca… Y cualquier escusa que se me pasaba por la cabeza con tal de no tener que dar pedales.

Seguimos subiendo en coche, la sensación en coche no es de rampas duras. En las “S” la sensación es de que se sube mucho, pero en el tramo este no daba esa sensación. Aún sabiendo que hay rampas del 18%.
A mitad de subida nos metimos en medio de las nubes y ya solo veíamos la carretera y poco mas. Llegamos al final de la carretera sin poder ver mas que a unos pocos metros de donde estábamos. Bajamos del coche y la sensación de frío era bestial, al momento estábamos de nuevo dentro del coche. El termómetro marcaba 13 o 14 grados (Esa memoria legendaria.) y con la humedad el frío era mayor.

-Suerte que no hemos subido en bici, si no nos pelamos de frío.- Me dice Perolo.
Un clavo ardiendo donde atar ahora todos mis anteriores planteamientos…

Bajamos y decidimos hacerlo hasta la Costa para desde allí subir al Mirador. En la bajada si hay mayor sensación de grandes rampas y comparado con la sensación de bajar las “S” en coche ganan las rampas de arriba.

Total poco mas de 1 hora, ya habíamos subido hasta el Turó y parábamos en la Costa. Preparamos los trastos y a dar pedales.

Enfrentarse a la rampa de salida de la Costa con las piernas frías… Bufff… No veas como protestaban los músculos. Voy buscando un ritmo que no me siga machacando las piernas pero que me permita ir entrando en calor. Miro atrás y veo que Perolo se ha quedado descolgado. Que bien. Subo algún piñón para ir mas tranquilo, soltar las piernas y esperarlo.
Al rato llega a mi altura.
-No veas que frío y las piernas…- Le digo.
-Yo ya he entrado en calor y estoy sudando.-
Se coloca a mi altura y rodamos un tramo en paralelo. Piñon abajo y me lo dejaba atrás, si bajaba el ritmo de piernas me dolían los músculos de arrastrar el desarrollo. Piñon arriba y me iba descolgando, podía acelerar el ritmo de piernas pero entonces me ahogaba. Jugando un rato con el piñón arriba, piñón abajo, piñón arriba… Complejo de Hommer…
Hasta que al final decido hacerme amigo del ritmo mas cómodo y quedarme atrás. Mantengo todo el rato a Perolo a la vista y tengo la sensación de que lo puedo pillar, pero la sensación y mis piernas no llegan a ponerse de acuerdo y cada una sigue a su bola. Encaramos la recta que nos dejará en Fontmartina y ya voy buscando una escusa para volvernos sin llegar al mirador.
Paramos en Fontmartina, bebemos, descansamos un poco y me voy haciendo el remolón a ver si Perolo dice algo de volvernos. Mi gozo en un pozo ya que me dice de seguir hasta el mirador.
-¿No tenías que estar a las 11 en casa?. Son casi las 10 y no nos dará tiempo al bocata.- Lanzo un torpedo a la linea de flotación de Perolo.
-Ya haremos algo. Venga vamos para arriba.- Me contesta hundiéndome en la miseria.

Salimos de Fontmartina, pasamos la bajada y al empezar a subir busco un ritmo bueno. Ya que hay que sufrir que sea lo mas corto posible. Pedales, pedales, pedales… Llegando al asfalto en mal estado miro hacia atrás, voy solo y ni rastro de Perolo. Lo mismo me he colao. Vuelvo a mirar atrás y lo veo aparecer tras una curva. El cuádriceps izquierdo lleva toda la subida dándome la lata, sigo un poco mas y me sigue doliendo. En mi mente empieza a aparecer una escusa para volverme. Por no pararme bajo plato para esperar a Perolo y así llorarle sobre lo que me duele la pierna y que me voy a volver.
Al bajar plato encuentro una zona cómoda, ruedo rapidillo y el dolor de la pierna desaparece. Empiezo a bajar piñones y aumentar la velocidad. Tengo que hacer que me duela. Pero no había manera.
Llego a la primera “S” y saliendo de ella veo que Perolo esta a punto de empezarla.
Subo piñones para afrontar el resto de las “S”, paso la segunda, la tercera y por fin la cuarta que se hace derrogar. Salvo el tramo aún duro que hay después de la cuarta “S” y empiezo a bajar piñones para finalmente subir de nuevo al plato mediano, afrontar el llaneo, los últimos coletazos de la subida y la bajada en la que llego a entrar el plato grande.
Llego al Mirador y empiezo a coger frío, así que lo primero que hago es ponerme el paravientos. Al poco llega Perolo, bebemos, recuperamos un poco y viendo que la niebla empieza a llegar por donde estamos y hace frío empezamos a bajar.

La bajada placida como es de esperar. Hasta Fontmartina voy primero y después Perolo empieza a bajar mas rápido que yo y no tengo narices de acercarme a el.

De los tiempos arriba no puedo asegurarlos, ya que solo me acordé de mirarlo en Fontmartina pero ahora no lo recuerdo exactamente, creo que a Fontmartina llegamos con 27 minutos y arriba al mirador creo recordar que Perolo dijo que 58 minutos.

En total hicimos 18.20 km en un tiempo de 1:15:25 de bicicleta con una velocidad media de 14.48 y una máxima de 60.53.

Después bocata y cervecita en Can Dolça.

Por la tarde estaba petadisimo, me dormía por momentos y no podía ni con mi alma.

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