Corredor II

Participantes
Manz, Tripi

El miedo al barro marca la ruta
Poco antes de las 9, como de costumbre, me encontraba en Cal Japo. Un poco antes de su hora habitual Manz hizo aparicion. Justo estabamos saludandonos y empezando a hablar de las rutas posibles cuando Charli salia de su casa…
¿Vendria en bici?
Nooooo.
Iva a casa de su hermana, pero quedo en asistir al ritual Can Dolça posterior.
Por miedo al barro nos quedamos con unas pocas rutas, entre ellas el corredor que resulto elegida. Ademas para evitar al maximo el temido elemento decidimos entrar a Olzinelles por la carretera e ir hasta Vallgorgina por el cruce que hay poco antes de Cal Agusti que nos llevaria al “deposito verde” o la entrada de abajo de Mas Mora.
Asi pues tras todo decidido nos ponemos pies a la obra.

La carretera de Olzinelles
La entrada a Olzinelles por la carretera solo la habia hecho una vez desde mi debut ciclista y ciertamente la recordaba como un muro, nada mas lejos de la realidad. Pese a ser una entrada un poco cansina para el inicio del pedaleo, las rampas no son ni mucho menos lo que yo recordaba, aunque una vez llegado arriba la respiracion dijera lo contrario.
La bajada nos ayudo a recuperar el aliento y asi evitamos la habitual parada en los contenedores, continuando sin problemas hasta el cruce que nos llevaria a Vallgorguina.
Aqui si que hicimos una breve parada para beber.

Cambio de pedaleo
No se si fue aqui, antes o despues donde me di cuenta de que mi forma de pedalear no era buena y ello me ha llevado, desde que tengo la nueva bicicleta, a cansarme hasta mas que con la vieja.
Me he dado cuenta de que siempre pedaleo a lo que me da el desarrollo, sea corto o largo, y teniendo en cuenta que suelo llevar desarrollos comodos abuso mucho de molinillo, ademas de no llevar un ritmo constante de piernas ya que tiendo a “aprovechar” todo lo que de el desarrollo. Asi que me propuse el llevar un ritmo constante de pedaleo aunque el desarrollo diera para mas. Ya vereis los resultados.

A Vallgorgina
Iniciamos en una subida suave, pedalando en paralelo. Yo no habia pasado nunca por aqui y Manz recordaba vagamente la pista.
Al poco las rampas se endurecen y tras una curva Manz anuncia el posible fin de la subida, pero resulto que no era asi. Manz empieza a sacarme unos metros, pero llegamos casi juntos al descenso que iniciamos sin parada.
Bajamos con alivio para las piernas hasta Vallgorgina donde si paramos a beber.
Decidimos evitar nuevamente el posible barro, continuando por carretera hasta el corredor.
La bajada por carretera se hace a buen ritmo y sin mas llegamos al cruce.

El corredor
Antes de empezar me hago la picha un lio con los cambios y quise bajar de plato con el cambio de piñones. Una vez me di cuenta del error y de hecharnos unas risas a mi costa, iniciamos la subida.
Casi toda la subida la hicimos en paralelo y en algunos tramos yo abria la marcha. No se si Manz tenia algun problema, que creo que no, o si mi nueva forma de pedalear estaba dando sus frutos rapidamente.
En uno de los tramos mas duros a media subida nos encontramos con un amplio grupo de caminantes que se apartaron a ambos lados de la pista y nos animaban en nuestro empeño. Salvando las distancias, me recordo las imagenes que se ven por television en los puertos duros de las grandes vueltas, donde la gente se agolpa a los lados de los ciclistas. Ahora se la de palabrotas que se les deben pasar por la cabeza en esos casos
Bastante mas arriba, para evitar que la situacion se repitiera hicimos un alto para beber.
En el reinicio y tras unas rampas nos encontramos llaneando, aqui aproveche para volver a beber mientras pedaleaba y Manz se me escapo una centena de metros. No quise forzar demasiado y como lo mantenia a la vista continue marcandome mi ritmo.
Llegando al tramo final del corredor me dije:
-¿Y porque no?.
Asi que me fui a la caza de Manz. Y para mi sorpresa. Y sobretodo para sorpresa de Manz en la ultima rampa estaba a su rueda. El ruido de mi cambio trasero le hizo volver la cabeza.
-¿Que coño haces tu aqui?.- Me dijo sorprendido.
Una vez arriba y despues de explicarle como lo habia cazado, entre a por una coca-cola. El azucar me apetecia cosa mala.

Bajando hasta Llinars
El bajar es cosa de Manz y asi lo demostro desde el principio. A mi y a otro ciclista que habia salido poco antes que nosostros. Lo alcanzamos en la subida que hay a media bajada y en la reanudacion de la bajada Manz no le dio tregua, adelantandolo a las primeras de cambio.
Yo mantuve a la vista al “intermediario” pero sin llegar a acercarme a el.
Por cierto, todo este tramo de bajada lo estan arreglando y tiene pinta de que lo van a asfaltar.
En el cruce con la carretera asfaltada Manz paro a esperarme, dejamos pasar un coche y continuamos.
Al principio no le dabamos tregua al coche, pero en una rampilla se nos escapo.
Entrando en la carretera que baja hasta la rotonda Manz se rezago un poco, yo baje a todo trapo aprovechando el asfalto seco para plegar en las curvas. Justo antes de entrar en la pista paralela al autopista Manz ya estaba a mi rueda.

Que dolor, que dolor…
Entramos en la pista paralela al autopista y pedaleamos en paralelo mientras comentamos lo que se disfruta bajando a toda pastilla. Ninguno de los dos parece querer tomar la iniciativa y marcar un ritmo mas fuerte de pedaleo. Lo que nos lleva a comentar el dolor de piernas despues de la bajada una vez se han quedado las piernas frias.
Asi que a ritmo pausado continuamos la marcha camino de Sanata. Una vez al pie de la rampa de la hermita Manz se marcha… Bueno yo mas bien me quedo rezagado y al poco de subir los cuadriceps me dicen basta, un tiron en ambas piernas me obligan a bajar de la bicicleta y estirar a ver si se me pasa. Como no lo consigo inicio el ascenso a pie, lo que no consiguio el estiramiento el andar lo consigue y los musculos se relajan. Casi llegando arriba me encuentro con Manz que habia dado la vuelta a ver que me pasaba.
Culminamos y despues de beber un poco continuamos sin mas, no se que sera peor continuar ahora o que se me enfrien de nuevo las piernas. Volvemos a un pedaleo pausado, parece que lo peor ya ha pasado y las piernas me responden bien.
Llegando a la bajada que hay poco antes de las obras del AVE, inicio el descenso en cabeza, la rueda trasera me patina en una rodera de barro seco, la delantera hace lo mismo y ante el inevitable leñazo clavo ambos frenos. La bicicleta, y yo encima de ella, se avalanza hacia adelante y salgo por encima del manillar, por suerte los pedales se desclavan y caigo sin hacerme daño sobre la mochila, la bicicleta cae encima mio y me da un golpecito en la rodilla. Manz que estaba justo detras frena a tiempo y me ayuda a quitarme la bicicleta de encima. No ha sido nada, un susto y un golpecito en la rodilla. Retomamos la bajada esta vez con mucho respeto.

A Sant Celoni sufriendo
Llegamos a la zona de la granja donde escucho sonar el mobil, paramos y hablo con Charli que me dice que nos espera en Can Dolça. Seguimos hasta el apeadero de Palau y tras valorar las alternativas sobre la marcha decido acompañar a Manz hasta Palau y volver por la dreçera.
En la carretera ninguno parece andar demasiado sobrado de fuerzas, Manz marca el ritmo en primera posicion, le cojo la rueda y para mi alegria la puedo mantener hasta terminar la subida. Bajamos hasta Palau y nos despedimos sin parar.
Tomo camino de la dreçera intentando no forzar mucho, la verdad voy petaisimo y el hecho de ir solo me hace sufrir mas si cabe. Al llegar al puente sobre el AVE me cago en todo lo que se menea con la no recordada rampa para salvar el jodio tren. Por suerte con tranquilidad llego arriba sin problemas y agradezco despues la bajada.
Charli y Manolo estaban en Can Dolça y pudieron ver el lamentable estado fisico en el que llegue, aun asi dos jarritas de cerveza con limon hacen milagros, hasta que me dio un tiron en la pierna.
Charli me tubo que acompañar con el coche hasta el garaje y despues me acerco a casa, subiendo las escaleras los cuadriceps volvian a protestar.
Una buena ducha relajo los musculos y por la tarde aun cansado, sobretodo de piernas, no tube ningun problema mas. Y eso que no hice siesta.

El dia despues
Para mi sorpresa al dia siguiente solo nostaba las piernas algo cansadas y el ultimo tiron aun me molestaba, pero lo mas jodio eran las agujetas en los brazos
El golpe de la rodilla no fue nada, una simple magulladura y ya practicamente no me duele.

Datos de la ruta
Km. recorridos: 44.80
Tiempo empleado: 2:50:44
Vel media: 15.74
Vel maxima: 61.96

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