Sant Celoni – Hostalrich – Sant Celoni

La ida
Quedamos sobre las 6 de la tarde en casa de Manolo, asi le dábamos tiempo a Manz a salir del curro y evitábamos el sol de agosto en su pleno apogeo.

Primero llego Manolo que para eso quedamos en su casa, después yo y Manz en lo que iva a ser una constante llego el ultimo, un cuarto de hora tarde para ser mas exacto.

Iniciamos la salida dirección Olzinelles, justo al cruzar el puente giramos a la izquierda abandonando el asfalto. Ya metidos en la pista y en un terreno rompepiernas el ritmo fue bastante alto. Yo mismo lo impuse y lo mantuve como pude.


-No vayas tan deprisa.- Me gritaban. – Luego lo pagaras.
-Es que en este terreno no se ir mas lento.- Les conteste.
– Tanto sube y baja, piedras, ramas y demás. Si freno me la pego.

Al salir a terreno mas llano, baje el ritmo y me relaje un poco. Ahí Manz continuo el alto ritmo, yo me vine abajo y Manolo prefirió guardar fuerzas y aguanto en el “grupo” de atrás. O guardaba fuerzas o no quería dejarme solo, visto lo del día anterior.

En unos cientos de metros y viendo que nos quedábamos muy atrás Manz se dejo coger por el “pelotón” multicolor, en el cual destacaba sobretodo mi enrojecida cara.
Bien juntitos el ritmo se hizo mucho mas cómodo y se empezaron distintas conversaciones.

Llegando a Hostalrich y buscando por donde entrar en el pueblo Manz vio un cartel.

-Aquí pone Hostalrich 4 km.- Nos dijo.
-Pero eso es andando.- Contesto Manolo.

Las risas debieron de oirse en toda la comarca de la Selva y parte del extranjero.

-Yo quería decir…- Nos explicaba Manolo.
-Ya, ya. Es igual. No intentes arreglarlo.- Le interrumpimos.

Pasamos por el polígono y en unas rampillas que ellos subían sin problemas yo ya empece a sufrir.
Saliendo del polígono llegamos a una calle empinada y la subí, con mas pena que gloria pero la subí.
Aunque lo peor estaba por llegar. Ya en el pueblo empezamos a subir un rampón que en aquellos momentos me pareció que llevaba a las mismas puertas del cielo, por lo menos. Y en los primeros metros tuve que desistir. No podía con mi alma y aun había que volver, así que me baje de mi bicicleta y les dije que me esperaran arriba. Casi llegando arriba los veo volver.

La accidentada vuelta

-Volvemos.- Me preguntan.
-Necesito agua.- Conteste. – ¿Hay algún bar por allí arriba?.

Como no habían visto ninguno nos desviamos por una de las calles laterales, que por suerte no subían, hasta encontrar un bar.

Salí del bar con una botella de litro y medio de agua. Relleno el bidón.

-¿Queréis?.- Pregunte.

Ambos negaron con la cabeza.

-A mi aun me queda todo el bidón.- Me dijo Manz.

Pues el resto pal buche.
Volvimos sobre nuestros pasos… Roderas…
Y a un ritmo muy pausado iniciamos la vuelta.

A un tercio del camino de vuelta volví a poner pie a tierra, pero esta vez por culpa de un pinchazo. Como soy muy torpe para estas cosas y ellos lo saben se pusieron ambos a cambiar la cámara, que por suerte tenia mi suegro de repuesto. A los pocos metros el pinchazo se repitió, por lo que se tuvo que recurrir a los parches. Me dio por mirar en la cubierta mientras se afanaban en buscar el pinchazo y encontré dentro el maldito pincho. Volvimos a montar y en apenas 10 metros pinchazo de nuevo.

Tres pinchazos en la misma rueda, el segundo fue por pardillos, pero el tercero…
Así que vencidos ante la evidencia, la falta de parches y unas cubiertas que daban pena, decidimos llamar a Charli para que pasara a buscarme. Cogimos un camino lateral cerca de donde estábamos y salimos a la carretera un poco mas abajo de los viveros.

Manolo y Manz decidieron no esperar y empezar la vuelta. Escogieron volver por la carretera.
El “cocheCharliescoba” tardo en llegar lo que se me hizo una eternidad, aunque en verdad no creo que fueran mas de 5 minutos.

Quedamos en encontrarnos en el bar de la estación.
Charli fue el primero en llegar al bar, seguido por mi en el asiento de al lado y por ultimo Manolo llego esprintando hacia la deseada cervecita.

Resumiendo una buena salida para ir cogiendo algo de fondo, aunque accidentada.
Esta salida fue la causa de mi primera visita a Donda Bikes para cambiar las cubiertas y cámaras.

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